La arquitectura bioclimática parece estar muy alejada de nuestro día a día, pero con pequeños cambios podemos acercar nuestra vivienda a este tipo de arquitectura. Esto se traducirá en beneficios económicos, ambientales y confort para los integrantes de la vivienda. Estas medidas que os ofrecemos desde Durmi, anteriormente ya se aplicaban pero con el paso del tiempo se han ido olvidando. A partir de ahí, cada uno deberá adaptar estas medidas a su vivienda, ya que es posible que no todas le vayan bien.

  • Crear una ventilación cruzada en verano: en climas que no son muy húmedos ni extremadamente calurosos se puede generar corriente de aire abriendo las ventanas de orientación sur y las del norte. Este aire dará sensación de frescor.
  • Cerrar las ventanas en verano durante el día y abrirlas por la noche: este sería el caso de viviendas donde la ventilación cruzada no es posible porqué no hay brisa. En Andalucía, por ejemplo, esto lo tienen muy claro.
  • Pintar el exterior de la casa blanco: este es el color que refleja mejor la radiación solar y evita el calor.
  • Plantación de árboles de hoja caduca en la fachada sur de la casa: si en la vivienda se tiene parcela, se pueden plantar este tipo de árboles en la fachada sur que acostumbra a ser la más soleada y así estarán en la sombra. En invierno la caída de las hojas permitirá que el sol toque a esa misma fachada.
  • Colocar películas reflectoras en los vidrios de las ventanas: hasta un 20% de ahorro energético. Se deben colocar en las ventanas Este y Oeste. Son transparentes, económicas y muy fáciles de colocar.
  • Sellar puertas, ventanas y persianas: a veces los acabados no son el punto fuerte de las casas y permiten la entrada de aire. Se recomienda utilizar silicona para sellar los puntos donde eso pasa.
  • Controlar la entrada de radiación solar: lo mejor es evitar la entrada de luz solar directa, se puede ahorrar hasta un 30% de la energía.

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