La gran mayoría de las viviendas necesitan de energía para el funcionamiento de los electrodomésticos, iluminación, calefacción… Las que se basan en la arquitectura bioclimática no necesitan de tanta energía, como os explicamos en este post.

Es cierto que en los últimos años el consumo energético ha aumentado y esto es debido al bienestar de nuestras viviendas. También es posible reducir esa factura energética con una serie de cambios o medidas que podemos adoptar. Del mismo modo que ahorraremos en energía también contribuiremos en la protección del medio ambiente. La calidad energética de la vivienda es tan importante como su ubicación, acabados, tamaño… Esta es una de las cosas que todavía no se tienen muy en cuenta y es un aspecto fundamental. La certificación energética de la vivienda es una garantía de que tiene cierta eficiencia energética.

Para mejorar la calidad energética de una vivienda es bueno seguir estos consejos:

  • Orientación sur para los espacios de la vivienda más utilizados como serían la sala de estar o el comedor.
  • Un buen aislamiento para evitar pérdidas de calor y también reducir el ruido. Con un mal aislamiento una vivienda necesita más energía para llegar al confort.
  • Un doble cristal en las ventanas hace que se reduzca casi a la mitad la pérdida de calor de las estancias.

Ahora vamos a hablar de los electrodomésticos. Primero de todo recordar que la etiqueta que marca el ahorro energético nos permite conocer la eficiencia energética que tienen estos. En muchas ocasiones es mejor gastar un poco más de dinero en un electrodoméstico con una mejor certificación energética porqué a la larga saldrá más rentable, eso se reflejará en las facturas. Más adelante haremos un post hablando de cada uno de los electrodomésticos y qué podemos hacer con cada uno de ellos para ahorrar energía.

El sistema de calefacción, el agua caliente y la iluminación son otros factores que se deben tener muy en cuenta. En el primero entre un 25% y un 30% de las necesidades que se tienen de calefacción son a causa de pérdidas de calor que suele perderse por las ventanas. La temperatura se debe mantener entre 20 y 22 grados, si se aumenta el gasto se incrementa sobre un 7%.