La degradación del planeta está llegando al límite, es por eso que las industrias están obligadas a reinventarse y los gobiernos deberían establecer un nuevo modelo de economía donde prime la eficiencia de los recursos y sea socialmente inclusiva.

La arquitectura bioclimática no es lo mismo que la arquitectura sostenible, aunque ambas compartes objetivos y principios.

La primera quiere crear una relación armónica con el clima mientras que en la segunda el concepto es más amplio y a parte de los aspectos climáticos también influye en que las edificaciones que se contruyan deben tener en cuenta ciertas premisas como la energía involucrada en el proceso de la construcción, los costes de reposición y otros valores relacionados con la ecología pero también con la política, economía, ética y social.

La sostenibilidad es importante ya que si estuviera ausente se pondría en entredicho la supervivencia futura. Todos los buenos arquitectos de la historia han construido siempre bajo parámetros de sostenibilidad.

El diseño de edificios pensados con la sostenibilidad no es un acto de buena voluntad sino una obligación en la actualidad y para las generaciones futuras. La arquitectura bioclimática y sostenible llegaron para quedarse.

En la arquitectura bioclimática cada proyecto es un mundo, se define por el lugar donde se emplaza la obra. Para crear arquitectura duradera y energeticamente eficiente se tienen que conocer los valores culturales de la población, los recursos existentes en la zona, las condiciones climáticas, condiciones de acceso y capacidad de producir energía, manejo de residuos, almacenamiento de aguas lluvias.

Las ciudades empezaran a ser más sostenibles cuando se entienda al 100% que la sostenibilidad no es negociable.