Según el Ministerio de Industria, ocho de cada diez edificios obtienen una calificación de eficiencia energética de D y G en emisiones y consumo. Un 42% de las casas nuevas obtiene una calificación E o inferior y un 33% aprueba justo para obtener una D. Este certificado de eficiencia energética en las viviendas es obligatorio desde junio de 2013, y es necesario para alquilar o vender viviendas.

Este certificado determina la calidad de la vivienda desde el punto de vista del ahorro energético. Va desde la A (Favorable) hasta la G (Desfavorable). La validez de este certificado es de diez años y además de la calificación energética del edifico, debe informar de las características energéticas y un documento de recomendaciones para mejorar los niveles óptimos o rentables de la eficiencia energética del edificio. La correspondiente evaluación la debe hacer un técnico con estudios de arquitectura o ingeniería.

Las mayoría de casas que tienen calificaciones más bajas con las que no tienen un buen aislamiento térmico. A la hora de alquilar o comprar una vivienda generalmente no se tiene en cuenta lo que gasta esta vivienda, sino que lo que más preocupa es el precio de esta. Este es un punto que debería cambiar con el paso de los años.

Si una vivienda obtiene una calificación energética baja, lo más rentable es aislarla y sustituir las ventanas. Entre el 15% y el 35% del calor se escapa por las ventanas. Cambiar la caldera si es antigua por una de condensación también es importante porqué es la más eficiente del mercado.