El Proyecto Tierra (Mallorca) y Can Tanca (Ibiza) reciben el mayor premio a la sostenibilidad energética y confort que se puede otorgar a una edificación.

No hay que irse muy lejos para disfrutar de una arquitectura bioclimática que conjuga, además de diseño, eficiencia energética. La comunidad de Baleares, concretamente Mallorca e Ibiza, se han convertido en el principal refugio de las casas pasivas.

Proyecto Tierra, en el municipio de Llucmajor (Mallorca), y Can Tanca, en Sant Llorenç de Balafia (Ibiza), son dos de las casas más eficientes del planeta, según el instituto alemán Passivhaus, que les ha entregado el premio más alto de eficiencia energética y confort que se le puede otorgar a una edificación, el certificado Passivhaus Premium (sólo cinco edificios lo tienen en el mundo, los otros tres están en Alemania).

La certificación Passivhaus certifica la baja demanda energética de las viviendas, que se traduce en un consumo de energía casi nulo que se cubre mediante energías renovables, convirtiéndose en edificios de muy bajo impacto ambiental durante su vida útil.

Aunque una casa pasiva puede construirse con cualquier sistema constructivo, sorprende que tanto Proyecto Tierra como Can Taca destaquen por los materiales utilizados. Mientras que el primer proyecto tiene como principal característica la estructura, realizada con tierra, bloque BTC (bloque de tierra comprimida) proveniente de la misma finca, « en el caso de Can Tanca se optó por una vivienda con estructura de madera certificada PEFC, de bosques gestionados de manera sostenible ».

Son energéticamente autosuficientes gracias a la energía solar, estas viviendas también cuentan con un sistema de ventilación de doble flujo con recuperación de calor, complementado con tecnología domótica para la optimización de la demanda energética.

Estas casas son una realidad y se ha demostrado que España tiene capacidad para construirlas.

Fuente: El Mundo.