Con una altura superior a los 180 metros, el edificio 30 St Mary Axe que ha cambiado de nombre oficial varias veces debido a que ha cambiado de propietario, es mucho mejor conocido como “el pepinillo” y se ha convertido en el icono que define a uno de los distritos financieros más poderosos del mundo: el de Londres, Inglaterra.

El 30 St Mary Axe: Una torre de nuevo siglo

EL 30 St Mary Axe fue construido a gran velocidad a lo largo de tres años consecutivos (del 2001 al 2004) bajo la guía de la prestigiosa firma Foster & Partners que lidera el aquitecto Norman Foster y la mano de obra de la constructora Ove Arup & Partners, por encargo de John Coomber, director de Swiss Re, una compañía de seguros que  tiene entre sus clientes a las habitantes más acaudalados del mundo. El plan de Coomber era tener un edificio en extremos modernista, pero a la vez sostenible que fuera capaz de servir como centro de operaciones de los miles de empleados de la compañía, que hasta ese momento, laboraban repartidos en distintas sedes.

Un gigante ¿ecológico?

Aunque cuneta con 40 pisos, una espectacular vista de 360 grados en la parte más alta y una impresionante fachada cubierta de cristales que semejan un moderno vitral, el 30 St Mary Axe es uno de los más destacados edificios inteligentes del mundo, pues fue diseñado bajo un estricto plan ecológico que le permite consumir casi el 50% de energía menos que lo que utilizan los grandes rascacielos con los que colinda. Su techo curvo (lo único curvo se su estructura) y completamente translucido en combinación con unos complicados pozos de luz permiten el gasto de iluminación, mientras que loas centenares de ventanas facilitan la refrigeración natural de los espacios y distribuyen mejor la calefacción durante el e invierno, reduciendo el gasto y el costo de energía.

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