Aunque en realidad no es una catedral, la Hallgrímskirkja o iglesia de Hallgrímur; que se levanta altiva en Reikiavik, ciudad capital de Islandia; bien podría ser el modelo a seguir para la construcción de los templos religiosos del nuevo siglo que ya se desarrolla en nuestros días.

Entre Giger y una isla de basalto

La iglesia de Hallgrímur de rito luterano, fue diseñada por el arquitecto islandés Guðjón Samúelsson y se caracteriza por sus tres amplias naves que se extienden en retroceso a la impresionante fachada y su torre de 75 metros de altura.

El frente destaca por su portón central y su rico chapitel, ambos de marcado estilo gótico. Estos contrastan con el detalle compuesto de pilares verticales que crean en el ojo la ilusión de ver concreto plegándose.

Samúelsson se inspiró en las formaciones rocosas en la costa islandesa que parecen irreales debido a las columnas que generan los escurrimientos de lava basáltica a lo largo de miles de años.

Es ese diseño geométrico combinado con los detalles góticos lo que hacen de iglesia de Hallgrímur, una majestuosa y extraña estructura que parece sacada de la mente del diseñador suizo H. R. Giger.

Tiempo a destiempo

La construcción de esta imponente iglesia comenzó en el año 1945, aunque el modernista diseño original ya estaba listo desde casi 10 años antes, momento de mayor apogeo del art decó.

Es por esa razón que la combinación entre lo decorativo y lo industrial de nuevo siglo permean el concepto general de éste que es el edificio más alto de Islandia.

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