Hay muchas opciones en protección solar para evitar que tu casa y jardín sufran los estragos que genera la exposición al sol. A continuación te mostramos cuatro de las más utilizadas dentro de la arquitectura bioclimática debido a su eficacia, durabilidad y accesible costo.

Uso de celosías de protección solar

Las celosías se utilizan para recubrir superficies expuestas al sol directo con la finalidad de bloquear el exceso de luz y calor. Evitan el sobrecalentamiento de los interiores en verano, pero también aíslan y maximizan el aprovechamiento de la radiación solar con la finalidad mantener la casa a una temperatura agradable aún cuando la temperatura baje excesivamente en el invierno.

Aplicación de recubrimientos especiales

Por lo general se trata hojas de materiales reflectantes que evitan el sobrecalentamiento de azoteas y paredes al redirigir la radiación solar. También existen hojas translúcidas para filtrar la luz y el calor en las superficies vidriadas. Por otra parte, existen emulsiones que se aplican sobre madera o concreto para atrapar el calor en el día y expulsarlo por la noche.

Instalación de sistemas de redirección y receptación

La tela malla sombra, los toldos con recubrimiento térmico, las lonas especiales y las pérgolas bioclimáticas son sistemas de protección solar muy efectivos porque modifican la forma en la que la energía que proviene del sol  se capta en el hogar y el jardín y luego se redirige a la atmósfera. Estos sistemas son económicos y duraderos y contribuyen a reducir el uso de circuitos de climatización al regular la temperatura y la ventilación bajo ellos.