Las pérgolas de pared se diferencian de las pérgolas regulares porque, en vez de contar con cuatro postes a los extremos, tienen únicamente dos debido que les ayudan a sujetarse de paredes adyacentes.

Este detalle tiene funciones muy específicas que te explicaremos ahora para que sepas reconocer cuándo estas son la mejor opción para tu hogar.

Pueden ser la solución perfecta para las áreas problemáticas

Si tu casa tiene ventanas orientadas al este u oeste y por ende debes lidiar con varias horas continuas de luz y calor solar directo, la colocación de una pérgola de pared por el exterior puede ser una gran solución, particularmente si utilizas una con lamas orientables (como las de tipo bioclimático que ofrecemos en Durmi), ya que no sacrificarás ninguna corriente de aire y tu espacio interior no quedará en completa obscuridad.

Ayudan a repeler la humedad del exterior

Si resulta que durante la construcción de tu casa hubo un mal cálculo y ahora tienes una pared convertida en fuente debido a la cantidad de agua que se derrama en vertical sobre ella,  prueba a instalar una pérgola de pared que lance el agua lejos de tu pared y la capture para redirigirla.  Verás que se acaban los problemas de humedad en tus muros.

No arruinan tu propiedad si decides reubicarlas

Las pérgolas de pared se sujetan con pernos para que se mantengan firmes en su lugar y  la vez se puedan remover y cambiar de sitio en el momento que quieras sin arruinar los muros. A diferencia de las pestañas fijas para techo y de la instalación de vigas para tejados, las pérgolas de pared se adaptan siempre a tus necesidades de uso.