Puede que la primera idea que se te venga la cabeza cuando estás en busca de protección solar sea la de utilizar muros espesos que bloqueen la incidencia directa de los rayos del sol.

Pues bien, aunque los muros espesos tienen bastantes funcionalidades no siempre son la mejor idea cuando se trata de colocarlos en zonas donde el sol se impacta de lleno, ya que en vez de proteger tus interiores del calor, pudieran hacer exactamente lo contrario.

Mejores usos para tus muros espesos

Un muros espeso es ideal para conservar la temperatura del interior, de manera que, pueden ser muy útiles si tienes habitaciones climatizadas y puertas, ventanas y pisos bien asilados. También son formidables para protegerte del ruido del exterior, del viento intenso y seco y de las lluvias torrenciales que ocurren en las zonas tropicales y semitropicales.

¿Y la protección solar?

Un muro espeso te protegerá la radiación luminosa del sol pero no siempre del calor, ya que si tienes un muro de mediano espesor sobre el que el sol incide durante todo el día, lo que ocurrirá es que este absorberá el calor y lo liberara e la noche.

Esto es bueno es lo climas fríos pero en los cálidos será contraproducente, mucho peor y si no tienes ventilación en las zonas altas de las paredes opuestas para que el calor escape. Ten en cuenta además que, entre más espeso sea tu muro, más calor recogerá durante el día.

La solución

Si ya tienes un muro sólido y espeso en el sitio de tu casa donde más recaen los rayos del sol, hay remedio. Una es cubrirlo con una auténtica solución de protección solar que disperse el calor en vez de absorberlo. Ven a Durmi y prueba muestras celosías de lamas fijas de protección solar o nuestros recubrimientos especiales para amplias áreas externas. Además de que le darás una nueva cara tu casa, te olvidarás del calor ¡por completo!

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