Diseñar los edificios aprovechando los recursos naturales y teniendo en cuenta las condiciones climáticas del entorno es la base de esta arquitectura. Su principal objetivo es reducir el impacto ambiental limitando el consumo de energía y reduciendo la generación de CO2.

Existen dos conceptos importantes que hay que tener en cuenta: la construcción de edificios sostenibles, que generen cero emisiones y sean autosuficientes energéticamente. Y también que la arquitectura bioclimática está muy relacionada con la construcción ecológica, por eso las edificaciones tienen que ser respetuosas y responsables con el medio ambiente. También por los materiales que se utilizan para su construcción.

La arquitectura bioclimática no es nada nuevo. Por ejemplo, en las casas antiguas de pueblo con espesores de muros de 60 cm. de adobe donde no se gastaba casi calefacción en invierno. Las bodegas donde la temperatura es la misma durante todo el año. Las galerías acristaladas y miradores tienen la función de generar calor mediante el efecto invernadero.

Los principales recursos naturales de los que se dispone son la ventilación, las energías renovables como paneles solares, aerotermia, biomasa, también los elementos vegetales para dar sombra en verano y nos protejan del frío y el viento en invierno. Finalmente el sol, que es el principal recurso ya que la casa se contruye dependiendo de su orientación.

Para la fabricación de un tipo de vivienda así, hay que tener en cuenta todos los aspectos y características climáticas. Es importante contar con el asesoramiento de un profesional que sepa orientarnos porque cada zona tiene sus condiciones, lo que funciona para zonas costeras no es lo más adecuado para climas fríos.

Si quieres una vivienda de este tipo tendrás que contactar con un arquitecto experto en este tipo de construcciones para consultar las mejores opciones para el tipo de vivienda y necesidades que tengas.