¿Cuándo y cómo hay que limpiar unas celosías metálicas?

Al estar en el exterior, dando la cara día tras día contra el viento, la lluvia, la contaminación urbana y el sol, es totalmente normal que acumulen suciedad. La buena noticia es que mantener estas celosías metálicas como el primer día es mucho más sencillo de lo que parece si les realizas el mantenimiento adecuado.

No necesitas contratar un equipo de especialistas ni gastar una fortuna en químicos industriales; el secreto está en la regularidad y en utilizar las técnicas adecuadas para no dañar el recubrimiento del metal. Para que tu fachada o las ventanas de tu vivienda sigan luciendo ese aspecto limpio, contemporáneo y elegante, hemos preparado esta guía definitiva de limpieza y mantenimiento paso a paso.

¿Cada cuánto hay que limpiar las celosías?

Pues vamos a ser sinceros: No hay ningún regla ni un tiempo definido, ya que todo depende del contacto que tengan las celosías con los agentes externos, porque no es lo mismo tenerlas instaladas en una fachada que se encuentra en las afueras que en un edificio que se encuentra en el centro de la ciudad.

Ahora bien, por nuestra experiencia, aconsejamos estos plazos:

Cada 3 meses en entornos urbanos o industriales

Si el edificio está en una ciudad grande, cerca de carreteras concurridas o en zonas industriales, el principal enemigo es el hollín del tráfico y la contaminación. Esta capa de humo gris se deposita de forma continua sobre las lamas. Limpiarlas una vez cada trimestre evitará que esa grasa ambiental se incruste con el calor del sol.

Cada 2 o 3 meses en zonas costeras

La brisa marina es maravillosa para pasear, pero el salitre es uno de los agentes más corrosivos que existen para cualquier elemento arquitectónico. Aunque el aluminio extruido y los tratamientos lacados están diseñados para resistir, retirar las partículas de sal con agua dulce de forma periódica es fundamental para evitar la microcorrosión en las juntas y anclajes.

2 veces al año en zonas residencias o rurales

Si vives en una urbanización alejada del tráfico pesado y del mar, estás de suerte. En estos casos, bastará con realizar una limpieza semestral. Lo más práctico es hacer una limpieza a fondo en primavera (para retirar el polen y el polvo acumulado tras las lluvias de invierno) y otra a finales de otoño.

¿Cómo se limpian las celosías metálicas?

El diseño de estas celosías bioclimáticas, con sus líneas rectas y superficies lisas, facilita muchísimo el trabajo en comparación con las rejas ornamentales antiguas.

Sin embargo, al tratarse de metales lacados o anodizados, debemos seguir un orden lógico para no rayar la superficie durante el proceso.

Aprende a cómo limpiar las celosías metálicas de tu casa

El primer paso: eliminar el polvo en seco sin rayar

El error más común que comete mucha gente es lanzar un cubo de agua directamente sobre la estructura, o utilizar pistolas de presión para limpiarla con chorros, cuando está cubierta de tierra o polvo. Si haces esto, se formará instantáneamente una pasta de barro que se meterá por todos los carriles y articulaciones, complicando el trabajo a la mitad.

Antes de mojar nada, es imprescindible realizar una limpieza en seco. Para las partículas superficiales, lo más rápido es utilizar un plumón de microfibra electrostático o un cepillo de cerdas muy suaves. Si la celosía es accesible (por ejemplo, en una terraza o balcón cerrado), puedes usar el aspirador de casa colocándole el accesorio de boquilla con cepillo suave.

Aspira siempre de arriba hacia abajo para recoger el polvo que vaya cayendo. Al retirar la arenilla en seco, evitas que esas micropartículas actúen como papel de lija cuando pases el trapo húmedo después.

Lavar con agua templada y jabón neutro

Una vez que la superficie está libre de polvo suelto, pasamos a la limpieza húmeda. Olvídate de remedios mágicos o fórmulas químicas complejas: el mejor amigo de las celosías metálicas es una mezcla sencilla de agua templada y un buen chorro de jabón neutro (el clásico jabón de lavavajillas suave o un limpiador de suelos con pH neutro funciona a la perfección).

Empapa una esponja suave, una bayeta de microfibra o un paño de algodón limpio en el cubo con jabón. Empieza a lavar las lamas de forma metódica, trabajando siempre desde la parte superior de la celosía hacia la inferior, de modo que el agua sucia resbale por las zonas que aún no has limpiado. No es necesario apretar con fuerza; el jabón neutro se encargará de disolver la película de suciedad por sí solo.

¿Son celosías orientables? Entonces, limpia primero todas las lamas en posición cerrada por la cara exterior, luego ábrelas del todo para limpiar el canto y, finalmente, límpialas por la cara interior.

Limpieza exhaustiva para celosías muy descuidadas

¿Qué ocurre si acabas de mudarte a una vivienda o estás reformando un edificio donde las celosías llevan años sin limpiarse? En estos casos nos enfrentaremos a costras de polución incrustada, restos de barro reseco tras episodios de lluvia de calima o, lo más peligroso de todo, excrementos de aves.

Las heces de los pájaros contienen ácidos muy potentes que, si se dejan semanas al sol, pueden llegar a comerse el brillo de la laca del aluminio. Para retirarlos sin rayar el panel, jamás utilices una espátula ni intentes raspar en seco. El truco está en ablandar el residuo: empapa un paño o una celulosa con agua caliente y jabón neutro, colócalo justo encima de la mancha y déjalo reposar durante cinco o diez minutos. La humedad aflojará la costra seca y podrás retirarla pasando el trapo suavemente de una sola pasada.

Para la grasa incrustada que no sale con el lavado normal, puedes añadir a tu cubo de agua templada unas gotas de un desengrasante doméstico no alcalino, o utilizar un limpiador específico para carrocerías de coche, ya que las pinturas de los vehículos y las de las fachadas comparten propiedades físicas similares.

Aclarar y secar para conseguir un resultado impecable

Este es el paso que marca la diferencia entre una limpieza amateur y un acabado de revista de arquitectura. Si una vez enjabonada la celosía dejas que se seque al aire bajo el sol, las sales y cales presentes en el agua de grifo se evaporarán lentamente, dejando la superficie llena de antiestéticas marcas de gotas blancas (lo que se conoce como marcas de agua).

Para evitarlo, aclara muy bien la estructura con abundante agua limpia (puedes usar una manguera a baja presión si estás en un exterior donde esté permitido verter agua, o pasar un paño limpio empapado solo en agua). Inmediatamente después, toma un paño de microfibra seco y limpio y pásalo por todas las lamas para retirar el exceso de humedad.

Este gesto de secado manual lleva pocos minutos, pero devuelve al metal todo su brillo y homogeneidad original.

¿Qué es lo que nunca debes usar para limpiar una celosía?

Tan importante como saber qué hacer es tener clarísimo qué no debemos hacer bajo ningún concepto. La durabilidad estética de las celosías modernas depende de la integridad de su película protectora

¿Qué debes hacer para limpiar unas celosías?

Así que nunca debes:

  • Usar estropajos abrasivos: Prohibido rotundamente el uso de estropajos metálicos, lanas de acero (nanas), cepillos de raíces duros o incluso la parte verde de los estropajos de cocina comunes. Cualquiera de estas herramientas generará microarañazos inmediatos que destrozarán el acabado mate o satinado del panel.
  • Usar ácidos y solventes agresivos: Jamás intentes limpiar el aluminio con lejía pura, amoníaco, salfumán (ácido muriático), acetona, disolventes de pintura o productos antical agresivos. Estos agentes químicos devoran las resinas del lacado y provocan una decoloración irreversible, dejando manchas blanquecinas imposibles de reparar si no es pintando de nuevo.
  • Utilizar las hidrolimpiadoras de alta presión: Ya hemos mencionado antes el tema de las máquinas a chorro, como las máquinas tipo Kärcher son fantásticas para limpiar suelos de piedra, pero pueden ser letales para una celosía si se usan mal. Un chorro de agua a altísima presión proyectado a pocos centímetros de distancia puede doblar lamas finas, arrancar la pintura si hay alguna microgrieta previa, destrozar las gomas de aislamiento de los marcos o forzar la entrada de agua en los motores eléctricos si es un sistema automatizado. Si vas a usar manguera a presión, hazlo siempre desde una distancia prudencial de al menos un metro y con una boquilla de abanico ancho.

¿Qué mantenimiento debes realizarles?

Muchos de los edificios actuales instalan celosías que no son estáticas, sino que se desplazan lateralmente con paneles correderos o se abren como un libro, exactamente igual a algunos de los modelos que se ven en la imagen de referencia.

Esto significa que vas a tener que hacer una pequeña tarea de mantenimiento extra con los carriles, haciendo lo siguiente:

Limpiar los carriles superiores e inferiores

Tal y como sucede con nuestras ventanas, los carriles por los que se desplazan las celosías son imanes para la suciedad, como tierra, hojas secas, pequeñas piedras o pelusa.

Si no retiras esa suciedad, al desplazar el panel provocarás que los rodamientos pasen por encima de las piedras, machacándolos y haciendo que la puerta o ventana empiece a atascarse o a dar tirones. En tu rutina de limpieza, dedica siempre unos minutos a aspirar a fondo el interior de todas las guías y repásalas con un trapo húmedo.

Lubricación invisible y limpia

Una vez que los carriles y las bisagras están totalmente limpios y secos, conviene aplicar una ligeralísima capa de lubricante una o dos veces al año. Pero ¡cuidado! No utilices grasas espesas ni aceites multiusos de color oscuro o consistencia pegajosa (como la grasa de cadena de bicicleta), ya que actuarán como una trampa que atrapará todo el polvo que pase volando, creando una pasta negra nefasta.

Lo ideal para las celosías de aluminio es utilizar un lubricante en spray con base de silicona o teflón (PTFE). Este tipo de productos crea una película seca, transparente y deslizante que no atrae el polvo, protege los mecanismos de la humedad y elimina de raíz cualquier chirrido molesto sin manchar la estética impecable de tu fachada.

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