¿Cuál es la diferencia entre una pérgola y una marquesina?

Decidir qué hacer con el exterior de tu vivienda puede ser todo un reto, sobre todo cuando hablamos de un jardín o una terraza de gran tamaño.
Aunque es cierto que no hay nada mejor que salir y tumbarse a la tumbona y disfrutar de los rayos de sol, durante el verano no es una opción y buscamos un refugio con zonas de sombra. Entre las diferentes opciones que existen, se encuentran las pérgolas y las marquesina, y aunque no te lo parezca, son dos estructuras muy diferentes.
Vamos a ver las características de cada una para que puedas apreciar mejor la diferencia entre una marquesina y una pérgola, así como analizar porque te puede interesar más invertir en una pérgola bioclimática a medida frente a otras opciones para tu exterior.
¿Qué es una marquesina?
Cuando hablamos de una marquesina nos referimos a una cubierta, que por norma general se fija a la pared.
El objetivo de esta estructura es proteger un acceso, una ventana, un escaparate o un muelle de carga de las condiciones climáticas, sobre todo de la lluvia y la nieve. Es decir, si bien cubre una pequeña parte de la zona exterior, no podríamos decir que sea un lugar en el que estar y poder aprovechar para realizar alguna actividad.
Para entenderlo mejor, es como un techo que sirve para protegerte en pequeñas situaciones. Por ejemplo, si la colocas en la entrada de tu casa y está lloviendo, te protege mientras buscas las llaves o en entornos urbanos, se suele colocar en las entradas para crear una zona de sombra y evitar que el calor penetre en el interior, manteniéndolo más fresco.
¿Qué características tiene una marquesina?
Vamos a ver las características de este tipo de estructura para entender mejor luego cuáles son sus diferencias con la pérgola.
Anclaje y soporte de la estructura
La mayoría de las marquesinas son estructuras en voladizo, es decir, que se sujetan a la fachada mediante unos herrajes o ménsulas, sin tener que instalar pilares complementarios que toquen el suelo.
Sí que es cierto que en ocasiones pueden tener pilares, que son bastante finos y se sitúan en los extremos exteriores, para no obstaculizar el paso.
Tamaño compacto
Otra de sus características es que por norma general no cubre grandes superficies, con unas medidas que varían entre 60-150 cm. A fin de cuentas, su diseño está pensado para cubrir el ancho de la puerta o el perímetro de la entrada del local.

Materiales ligeros
Con el objetivo de no oscurecer las entradas, se suelen fabricar con policarbonato, el vidrio templado o el acrílico. Aunque sí que se pueden encontrar muchas que se fabrican con aluminio y acero.
Inclinación para la evacuación de hojas
Para que no se acumule la suciedad, como bolsas de agua tras la lluvia, hojas o la que arrastre el viento, suelen tener una pendiente pronunciada. Esto se pensó para evitar tener que limpiarlas con frecuencia.
Permiten el tránsito de personas
Como se colocan sobre puertas, ventanas o accesos a garajes, tienen un diseño optimizado para permitir el paso de los usuarios.
Además, por norma general, son como toldos que pueden abrirse y cerrarse, con mecanismo manual o automático, según lo que quieras gastarte.
¿Qué diferencia hay entre una marquesina y una pérgola?
Con todo sobre la marquesina aclarado, es el momento de entrar en materia y ver las grandes diferencias entre una pérgola y una marquesina, y así podrás tomar la mejor decisión para tu hogar o tu negocio.
Funcionalidad
Cómo ya hemos mencionado, la principal característica de la marquesina es que actúa como un elemento de protección de una pequeña zona, como puede ser la entrada de una vivienda o un local, o cubrir la zona de la ventana para evitar que el calor del sol penetre a la estancia.
Y al contrario que la pérgola, son más pequeñas y estrechas, así que no hay tanto espacio para poner muebles ni crear una zona útil.
La tecnología del techo
Aquí es dónde encontramos una de las principales diferencias entre una marquesina y una pérgola: la tecnología que se usa para el techo.
En el caso de la marquesina, al tecnología es más básica, pudiendo ser manuales (que se abran y cierren con una manivela) o motorizada, controlándose con un control remoto.
Esto también es así en el caso de una pérgola, sin embargo, los modelos más modernos incluyen sensores para abrir o cerrar el techo cuando detectan un cambio en la temperatura. Por ejemplo, si va a llover, en cuánto lo detectan, cierran el techo, y lo vuelven a abrir al notar que sube la temperatura.
Resistencia de la estructura
Las marquesinas tienen una resistencia más básica, ya que depende de la resistencia que tenga el muro al que esté anclada. Y, como en la mayoría de casos no cuentan con pilares para sostenerse, su peso y tamaño están limitados.
En cambio, una pérgola permite cubrir áreas más amplias, como un balcón, la terraza de un ático… Pudiendo ser una estructura independiente o adosada en la pared y, en este caso, cuenta con pilares para sostener el peso del techo.
Estética e impacto visual
La marquesina suele ser un “añadido” que sobresale de la fachada. En ocasiones, si no está bien diseñada, puede parecer un parche arquitectónico.
La pérgola bioclimática, especialmente cuando se diseña a medida, se proyecta como una continuación de la arquitectura de la casa, aportando un aire de modernidad y lujo que revaloriza la propiedad de forma inmediata.
La gran diferencia en el precio
Una marquesina es sin lugar a dudas una opción mucho más económica, sobre todo si la comparamos con el de una pérgola bioclimática.
Ahora bien, sí lo que quieres es disfrutar del exterior, al mismo tiempo que proteges la fachada de tu vivienda del sol en verano y la lluvia en invierno, te aseguramos que una pérgola es una inversión más viable pensando en el futuro.
La pérgola bioclimática, ¿la mejor opción para una vivienda y un negocio?
Las pérgolas bioclimáticas se han posicionado como la opción preferida para crear zonas útiles en jardines, pero, ¿sabías que cada vez son más los que ponen estás pérgolas en restaurantes o incluso en bares para crear zonas de sombra en las terrazas de sus negocios?
Piensa en todas las ventajas que ofrece:
Versatilidad total
La pérgola puede estar adosada a cualquier parte de la fachada, ya sea la entrada, la salida a jardín, el porche… Y convertirse en el techo protector para esa zona.
Y lo mejor de todo es que te ofrece mucho espacio útil bajo su techo, protegiéndote del sol abrasador en verano y las lluvias intensas del invierno con una estructura robusta y firme, que no se tambaleará ni desquebrajará por el viento.
Control climático exterior e interior
Las pérgolas bioclimáticas no solo sirven para crear zonas de sombra en el exterior, también regulan la temperatura del interior de la vivienda.
Cuando están adosadas a la fachada, evitarán que el sol penetre en el interior, reduciendo notablemente la temperatura del interior de la vivienda hasta 6-7 grados, lo que se traduce en un gran ahorro de electricidad al no tener que usar aire acondicionado.
Si lo que pusieras para cubrir las ventanas de tu vivienda fuera una marquesina, apenas tendría impacto, ya que solo “taparán” la zona de la ventana, pero el resto de la fachada quedará al descubierto.
Cubren más espacio y puede ser a medida
Repetimos de nuevo: las marquesinas apenas cubren nada de espacio, de ancho ni de fondo. Es para pequeñas zonas en las que quieres estar protegido durante un corto periodo de tiempo.
En cambio, la pérgola bioclimática puede cubrir muchísimo espacio. Y si este es reducido, se pueden fabricar a medida para que se adapten, como, por ejemplo, poner la pérgola entre paredes si el diseño es algo “extraño” o con medidas adaptables a jardines pequeños.

Durabilidad de la estructura
Otra de las ventajas de la pérgola bioclimática frente a otras estructuras es su durabilidad.
Al estar fabricadas con aluminio, apenas necesitan mantenimiento (solo un par de limpiezas al año) y como está anclada al suelo, no se vuela, no se rasga ni se daña con el contacto con el sol o la lluvia.
Espacio útil exterior los 365 días del año
Con la pérgola bioclimática podrás controlar la entrada de aire, crear zonas de sombra, resguardarte de la lluvia… ¡Es una estructura que usar los 365 días del año sin preocuparte por el clima exterior! Además, podrás cerrarla si quieres, consiguiendo un espacio mucho más privado e íntimo.




