¡Aprende a cómo cerrar una terraza sin obra con estos tips!

Tener una terraza es un lujo, sin embargo, que solo puedas usarla cuatro meses al año es, en cierto modo, un desperdicio de metros cuadrados.

En la arquitectura actual, la frontera entre el interior y el exterior se ha difuminado por completo, buscando lo que los expertos llaman la vida in-and-out. El problema surge cuando queremos ganar ese espacio, pero nos aterra la idea de meternos en una reforma integral con ladrillos, sacos de escombros y permisos de obra mayor que nunca llegan.

Afortunadamente, hoy en día existen soluciones técnicas que permiten transformar un balcón, un porche o un ático en una estancia totalmente funcional sin poner un solo ladrillo. Desde las elegantes cortinas de cristal hasta la versatilidad de una pérgola bioclimática para terrazas, las opciones son tan variadas como los presupuestos. Cerrar una terraza sin obras no solo es más rápido y limpio, sino que a menudo es la única vía legal para evitar conflictos urbanísticos, permitiéndote disfrutar de un despacho con vistas, un comedor de invierno o un oasis de lectura protegido del viento y la lluvia.



Al cerrar una terraza, ¿hay que pedir permiso?

Esta es la pregunta del millón y donde muchos propietarios cometen el error de iniciar el proyecto sin preguntar. Aunque hablemos de cerramientos sin obras, legalmente estamos alterando la configuración exterior de un edificio o el aprovechamiento de una parcela, por lo que hay tres frentes que debes cubrir:

La Comunidad de Propietarios

Si vives en un bloque de pisos, la fachada es un elemento común, y según la Ley de Propiedad Horizontal, cualquier modificación que altere la estética del edificio debe ser aprobada por la junta de vecinos.

Lo ideal es que ya exista un acuerdo previo en la comunidad, como un modelo de cerramiento aprobado para todos. Si no lo hay, necesitarás el voto favorable de las 3/5 partes de los propietarios. En el momento de pedir permiso, puedes optar por soluciones más simples, como las cortinas de cristal, que suelen ser mucho más fáciles de aprobar porque, al no tener perfiles verticales de aluminio, apenas alteran la estética de la fachada.

El Ayuntamiento y la normativa urbanística

Hay una cosa muy importante a tener en cuenta: Cada municipio tiene su propio Plan General de Ordenación Urbana.

Algunos ayuntamientos consideran que si el cerramiento no es fijo (es decir, es desmontable y no utiliza materiales de obra tradicional), se trata de una instalación y no de una edificación. Esto es vital, porque si el cerramiento computa como “superficie construida”, podrías estar superando la edificabilidad permitida de tu parcela. Por lo general, se solicita una comunicación previa o una licencia de obra menor, pero siempre es recomendable consultar si en tu zona se permiten cerramientos totales o solo parciales.

El proyecto técnico firmado por un arquitecto, ¿es necesario?

En cerramientos de gran envergadura, especialmente en áticos, el Ayuntamiento puede solicitar un pequeño proyecto o memoria técnica firmada por un arquitecto o aparejador.

¿Por qué? Por seguridad. Hay que certificar que el forjado de tu terraza aguanta el peso de los vidrios y que la estructura resistirá la fuerza del viento (el efecto vela). No te asustes, en soluciones como la pérgola bioclimática, el propio fabricante suele facilitar estos cálculos técnicos.

¿Puedes cerrar una terraza sin hacer obras?

¿Cómo cerrar una terraza sin obras? ¡Estas son tus opciones!

Si ya tienes claro el marco legal, es hora de elegir el “traje” para tu terraza. Aquí tienes las opciones más punteras del mercado, desglosadas por su funcionamiento, sus luces y sus sombras.

Cortinas de cristal

Son láminas de vidrio templado que se deslizan sobre raíles superiores e inferiores. No tienen perfiles verticales de aluminio, por lo que la vista es totalmente limpia, como si no hubiera nada.

Estas funcionan con un sistema de plegado tipo acordeón. Las hojas se deslizan una a una hasta un extremo, donde se abren 90 grados y se recogen, dejando el hueco 100% libre.

De las opciones que te damos aquí, es la que menos impacto visual genera en la fachada, por lo que suele ser más fácil que te lo aprueben en una reunión de propietarios, y basta con abrir una sola hoja para ventilar y en verano las puedes recoger para que corra el aire.

¿El problema? Como no tienen perfiles de aluminio con rotura de puente térmico, no aíslan tanto como una ventana convencional. En pleno invierno, necesitarás un apoyo de calefacción en la zona. Además, su precio es mucho mayor que el de un cerramiento estándar porque el vidrio tiene bastante grosor.

Cerramientos de aluminio o PVC

Esta es la opción más clásica, en la que se instala una estructura de perfiles que albergan ventanas correderas o abatibles de toda la vida.

Por norma general, se usa el aluminio, que es ligero, eterno y permite perfiles muy finos con acabados en cualquier color. Aunque también es común el PVC, que es algo más grueso, ofreciendo mayor aislamiento acústico y térmico.

Si estas pensando en convertir la terraza en un espacio útil, como un dormitorio o un despacho, es la mejor opción, ya que te ofrecerá el mejor aislamiento térmico gracias a un doble o triple acristalamiento. Por si fuera poco, hay muchísimas ofertas entre las que elegir, aptas para todos los bolsillos.

¿Su mayor problema? Por un lado tenemos que es se ve desde fuera, así que sí o sí necesitas el permiso de la Comunidad de Propietarios. Por otro lado, la estructura es fija, así que los marcos siempre estarán ahí cuando abras, cortando el paso del aire.

Techos móviles

¿De qué sirve cerrar los laterales si no cubrimos el techo? Los techos móviles son estructuras que permiten descubrir el espacio cuando el tiempo acompaña.

Estos pueden ser de cristal para conseguir más luz, policarbonato si buscas algo ligero y económico o panel sándwich que tienen más aislamiento. Se dividen en hojas que se deslizan unas bajo otras, pudiendo abrir hasta un 66% o 75% del total de la superficie.

Esta opción te permitirá ver las estrellas por la noche o la lluvia caer mientras estáis cenando en la terraza. Y como pueden ser motorizados, pueden incorporar sensores de temperatura para cerrarse automáticamente cuando empiece a llover.

El gran problema es que requiere de bastante mantenimiento, y según el material,



Cerramientos deslizantes de gran formato

Si tienes una terraza muy larga o quieres conectar el salón con el exterior de forma fluida, esta es la opción más arquitectónica.

Esta opción consiste en unos paneles de vidrio de grandes dimensiones con marcos mínimos. A diferencia de las cortinas de cristal, aquí sí hay marco, pero es tan fino que apenas se nota. Los paneles se deslizan unos sobre otros.

Al ser vidrios muy grandes, hay menos interrupciones visuales que en una ventana normal, y son bastante seguros, ya que cuentan con un sistema de cierre muy robusto.

Por desgracia, siempre tendrás un panel fijo, donde se esconden los demás que te quitará espacio de paso. Y pesa bastante, así que los railes deben ser de muy buena calidad.

Pérgolas bioclimáticas cerradas

Es la solución más inteligente y moderna si estás buscando como cerrar la terraza de tu ático sin obras.

Como ya sabrás, una pérgola bioclimática es una estructura de aluminio con un techo de lamas orientables. Para “cerrarla” del todo, se le añaden cortinas de cristal en los laterales o estores técnicos.

Gracias a sus lamas regulables, podrás controlar la entrada de la luz, así como de las corrientes de aire. Como los pilares se anclan al suelo o a la pared, dependiendo de si la quieres portante o adosada, no hay que realizar ninguna obra. ¿Su mayor pega? Es una inversión bastante grande, pero que se amortiza con el tiempo.

¿Por qué la pérgola bioclimática es la mejor opción para cerrar la terraza?

Si vives en un ático o tienes una terraza amplia, la pérgola bioclimática no tiene rival. Mientras que un cerramiento de aluminio “condena” la terraza a ser una habitación más para siempre, la pérgola mantiene el espíritu del exterior con el confort del interior. Aquí te doy 6 razones de peso:

Control absoluto del microclima

Gracias a sus lamas motorizadas orientables, puedes decidir cuánta luz entra. Si las inclinas un poco, creas una corriente de aire ascendente que refresca el ambiente en verano (el efecto Venturi). Si las cierras del todo, el techo es totalmente estanco a la lluvia. Ningún otro cerramiento te permite ventilar con el techo cerrado.

Instalación rápida y sin escombros

Una pérgola bioclimática llega a tu casa como un kit de mecano de alta precisión. El montaje suele durar entre uno y dos días, dependiendo del tamaño. No hay cemento, no hay pintura, no hay polvareda.

Es llegar, montar y disfrutar. Además, al ser una estructura autoportante, suele ser mucho más fácil de justificar legalmente pues se trata de un elemento desmontable.

¿Cómo puedes cerrar la terraza de un ático sin obra?

Ahorro económico y eficiencia energética

Al instalar una pérgola bioclimática adosada a la fachada, estás creando un colchón térmico para tu casa. En invierno, dejas las lamas abiertas para que el sol caliente la pared de tu salón. En verano, las cierras para que la sombra impida que el calor entre en la vivienda, reduciendo el gasto en aire acondicionado hasta en un 30%.

Versatilidad total con cerramientos laterales

La magia de la pérgola es que es modular. Puedes empezar instalando la estructura y, más adelante, añadirle cortinas de cristal. De esta forma, tienes un espacio cerrado en invierno (que puedes calentar con estufas de infrarrojos) y un espacio totalmente abierto y ventilado en agosto. Es, literalmente, tener dos terrazas en una.

Valorización del inmueble

Si pones una pérgola bioclimática en la terraza del ático aumentará su valor de mercado de forma inmediata. No se percibe como un “añadido” barato, sino como una mejora arquitectónica de lujo que amplía los metros cuadrados útiles de la vivienda de forma elegante y moderna.

Domótica e iluminación integrada

Las pérgolas actuales son dispositivos inteligentes. Puedes controlarlas desde el móvil, programar el cierre de las lamas si el sensor detecta lluvia o viento fuerte, e integrar luces LED perimetrales o de ambiente. Esto convierte tu terraza en el lugar favorito de la casa tanto para trabajar de día como para cenar de noche.

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