La empresa Durmi nació hace más de 50 años de la mano de Paco Adell y hoy se ha convertido en un referente mundial en el diseño y fabricación de elementos de protección solar.

  • ¿Cuáles son los orígenes de Durmi? ¿Quién la fundó?

La empresa se remonta a los años 70, y tiene un origen familiar. Nuestro padre, Paco Adell, arrancó con una oferta de celosías de madera, las clásicas mallorquinas. Cuando la madera se estancó, comenzó con el aluminio, y la empresa se ha ido adaptando a todas las necesidades del mercado. Hoy el aluminio es nuestro material estrella, aunque también seguimos trabajando con madera.

  • Sois una empresa puntera en este sector. ¿Diseñáis y fabricáis?

Sí, lo hacemos todo, de principio a fin. Recibimos la materia prima y aquí fabricamos, todo en función de los diseños de nuestra oficina técnica, que están constantemente mejorando el producto y estudiando cada proyecto. Es importante explicar que nosotros trabajamos sobre proyecto, cada uno es distinto, singular. Trabajamos mucho con el arquitecto y el industrial, y diseñamos.

  • ¿Quizás esta flexibilidad es una de las razones de vuestro éxito?

Sí. Si vemos que un proyecto no es posible, aportamos modificaciones y proponemos otras soluciones. Somos muy flexibles y nos adaptamos a cada proyecto. Todo el producto, las lamas, el sistema, el color, siempre es distinto. Si visitamos el taller, veremos siempre cosas muy distintas, dependiendo de cada proyecto. Nuestro equipo de operarios tiene mucha experiencia y recibe mucha formación sobre las últimas novedades en la fabricación.

Entrevista a Izaskun Ceberio y Jordi Adell (PDF)

La entrevista publicada en la revista local Tothosap! (El Garraf, Barcelona), sobre el auge imparable de nuestra pérgola bioclimática.

  • ¿Cuántos trabajadores tiene la empresa?

Tenemos unos 15 operarios de fabricación, y otra quincena entre Oficina Técnica, Compras, Administración, Recursos Humanos y Contabilidad, y también el departamento Comercial. En total, entre 30 y 34 trabajadores, dependiendo de la época. 

Es un producto realmente maravilloso, porque te permite disfrutar del aire libre durante todo el año. Es un techo cerrado, pero con lamas orientables, que se pueden mover dependiendo de si queremos sol, sombra, ventilación… Y si llueve se cierra sola, a través de unos sensores. Tiene un sistema de ventilación natural que te permite refrescarte y no pasar calor, sin necesidad de enchufar ningún aparato. Supone también un ahorro energético importante.

Sí, surgió la necesidad de disponer de una pérgola que se pudiera recoger, para poder tener un espacio abierto en el cielo cuando se desee. Algunos clientes, como restaurantes, tenían esta demanda y por eso impulsamos este producto.

  • Sus productos están esparcidos por medio mundo. ¿A qué países exportáis?

Trabajamos en Francia desde hace más de 30 años, y ahí tenemos más que un pie puesto, tanto en cuanto a celosías como pérgolas. Poco a poco hemos ido trabajando también en Holanda, Alemania, Italia… Y en Latinoamérica, en Cuba, República Dominicana, Venezuela, Chile… En Dubai también tenemos producto.

  • ¿Qué retos os planteáis en el futuro?

Estamos pasando en estos momentos la auditoría de la certificación de calidad ISO 9001, y esto nos ha supuesto una gran mejora en la organización, los protocolos, las estructuras, la comunicación… La mejora en el funcionamiento interno ha sido muy grande en este último año y medio.